Qué ver en Palma de Mallorca: la guía completa de los imprescindibles
En breve ☀️
- La Catedral de Santa María (La Seu), el Palacio Real de la Almudaina, Sa Llotja, el Castillo de Bellver y el centro histórico son los imprescindibles que ver en Palma de Mallorca.
- Todo se puede recorrer a pie en uno o dos días, salvo el Castillo de Bellver, algo alejado del casco histórico.
- El casco histórico guarda patios mallorquines, calles del antiguo barrio judío y una catedral gótica que domina la bahía.
- Los museos y mercados completan la visita sin apretar la agenda.
- Mejor evitar julio y agosto si se busca disfrutar sin agobios ni precios altos.
A media mañana, cuando la luz todavía es suave y las terrazas empiezan a llenarse, Palma se recorre de otra manera que al mediodía de agosto. Quien se pregunta qué ver en Palma de Mallorca suele imaginar solo la catedral, pero la ciudad ofrece mucho más en un espacio compacto: casco histórico, catedral gótica, patios mallorquines escondidos tras verjas de hierro, la lonja marinera de Sa Llotja y, de postre, una ensaimada recién horneada.
Los lugares que ver en Palma de Mallorca se concentran en un radio pequeño, lo que permite planificar la visita según el tiempo disponible: un fin de semana relajado, una escala de crucero o una escapada corta fuera de temporada. Los imprescindibles que ver en Palma de Mallorca son la Catedral de Santa María (La Seu), el Palacio Real de la Almudaina, Sa Llotja, el Castillo de Bellver y el centro histórico con sus patios señoriales — todo se puede recorrer a pie en uno o dos días.
Esta guía organiza los lugares que ver en Palma de Mallorca por tipo: monumentos, plazas y jardines, el legado judío y señorial, museos, sabores de mercado y el paseo marítimo. Así, decidas cuánto tiempo dedicarle, sabrás exactamente adónde ir.
Monumentos y edificios históricos imprescindibles
Palma condensa en pocas manzanas capas de historia romana, islámica, cristiana y renacentista. Estos cinco edificios son los que ninguna visita puede saltarse, y todos se alcanzan caminando desde el centro salvo uno.
Catedral de Santa María (La Seu)
La Catedral de Santa María, conocida como La Seu, se empezó a construir a partir de 1229 por orden de Jaume I, en estilo gótico levantino. Su nave central se eleva sobre columnas de más de 20 metros, y posee uno de los rosetones góticos más grandes del mundo, aunque las cifras exactas varían según la fuente. En el interior destaca la capilla del Santísimo, rediseñada por Miquel Barceló, y los rastros de la reforma que a principios del siglo XX firmó Gaudí. La entrada a la catedral incluye el acceso al Museo de Arte Sacro.
Conviene reservar al menos una hora para recorrerla con calma, más si se quiere disfrutar de la luz que entra por el rosetón a media mañana.
Museo de Arte Sacro de Mallorca
Incluido en la misma entrada que la catedral, este pequeño museo reúne bocetos y maquetas de la reforma de Gaudí, el sarcófago de Jaume II y, como curiosidad, los restos de un cocodrilo de un metro de largo. Una parada breve pero que añade contexto a la visita principal.
Palacio Real de la Almudaina
Justo al lado de la catedral se levanta el Palacio Real de la Almudaina, cuyo origen se remonta al siglo X, bajo dominación musulmana, y que fue reedificado como alcázar cristiano en el siglo XIV por Jaime II. Es residencia oficial de la Familia Real en sus visitas a Palma, aunque en la práctica no residen ahí, sino en el Palacio de Marivent, en Cala Major.
El horario de visita es de martes a domingo, de 10h a 18h. Una fuente menciona entrada gratuita los miércoles, pero conviene confirmarlo antes de planificar la visita en torno a ese dato.
Sa Llotja (La Lonja)
Construida por Guillem Sagrera entre 1420 y 1452, Sa Llotja fue la antigua sede del Colegio de Mercaderes. Sus tres naves, sostenidas por columnas helicoidales sin capitel, inspiraron después la Lonja de la Seda de Valencia. Sobre la puerta principal, una escultura del Ángel Custodio recuerda con su leyenda —«Defenedor de la Mercaderia»— la función original del edificio.
La entrada es gratuita, con horario de martes a domingo de 10:30h a 13:30h y de 17:30h a 23h.
Castillo de Bellver
A unos 3 km del centro, en lo alto de una colina, el Castillo de Bellver es el único castillo de planta circular de España, construido en el siglo XIV. Alberga hoy el Museo de Historia de la ciudad y ofrece una de las mejores vistas de la bahía de Palma.
La entrada cuesta 4 €. Se llega en bus público (líneas 4, 20 o 46, con unos 20 minutos a pie desde la parada) o en bus turístico, algo más cómodo pero con un billete de 20 €.
Plazas, jardines y paseos con encanto
Entre monumento y monumento, Palma respira en sus plazas y jardines. Son los espacios donde se concentra la vida diaria de la ciudad, y también las mejores vistas gratuitas.
Plaza Mayor
Situada en el antiguo convento de San Felipe Neri, la Plaza Mayor fue sede de la Inquisición hasta 1823. Hoy sus soportales y fachadas con contraventanas verdes —que recuerdan a la Plaza Mayor de Madrid— están llenos de cafeterías y terrazas donde parar a media tarde.
Plaza de Cort
Preside esta plaza el edificio del Ayuntamiento, conocido como Cort, construido a mediados del siglo XVII y coronado por un gran alero de madera tallada. En el centro crece un olivo cuya edad se discute entre fuentes; lo prudente es hablar de varios siglos sin fijar una cifra. Se considera, de forma simbólica, el «kilómetro 0» de Mallorca.
Jardines de S’Hort del Rei
Junto al Palacio de la Almudaina, este antiguo huerto real —cerrado al público durante siglos— es hoy un jardín tranquilo, con un estanque, esculturas y un arco de origen musulmán. Sus juegos de agua lo hacen un buen respiro entre visita y visita.
Parc de la Mar
Bajo la catedral, junto a restos de la muralla medieval, se extiende el Parc de la Mar, un gran lago de agua salada creado en los años setenta para reflejar la catedral tras la construcción del paseo marítimo. Es, de día y de noche, el mejor punto para fotografiar La Seu.
Paseo del Borne
Esta calle peatonal, flanqueada por edificios de época y tiendas de lujo, conecta la Plaza de las Tortugas —punto de encuentro clásico de los aficionados del Real Mallorca— con la Plaza de la Reina. En sus extremos, dos parejas de estatuas de leones y esfinges marcan la entrada al paseo.
Barrio judío y patios mallorquines
Dos itinerarios a pie descubren el legado menos visible del centro histórico: el musulmán-judío y el señorial, ambos escondidos tras fachadas discretas.
El Call, el barrio judío de Palma
Antes de la expulsión y conversión forzada del siglo XV, el Call albergaba una comunidad de unos 5.000 judíos. Sus calles —Sòl, Montesión, del Vent, Torre de l’Amor y Seminari Vell— llegan hasta la Plaza Porta d’es Camp y siguen siendo un paseo tranquilo, alejado de las rutas más transitadas.
La antigua sinagoga se situaba donde hoy está la Iglesia de Montesión, y apellidos mallorquines actuales como Miró o Fortesa recuerdan todavía ese pasado.
Patios mallorquines
El centro histórico conserva más de 60 patios señoriales, cifra aproximada más que un recuento oficial. La mayoría son de propiedad privada, aunque algunos se pueden ver a través de la reja de la entrada. Los más citados son el Casal Solleric, en el Paseo del Borne 27, y Can Vivot, en la calle Can Savellà 4.
Pocos días al año, el ayuntamiento organiza tours guiados con acceso a patios privados normalmente cerrados: vale la pena comprobar el calendario si la visita coincide con esas fechas.
Museos que visitar en Palma
Tres museos cubren, entre todos, desde el arte sacro medieval hasta el arte contemporáneo internacional, con tramos gratuitos que conviene aprovechar.
Es Baluard, Museo de Arte Moderno y Contemporáneo
Construido sobre la antigua muralla defensiva, Es Baluard reúne obra de Joan Miró, Picasso y el artista local Miquel Barceló. Las exposiciones temporales ocupan antiguos depósitos de agua del siglo XVII, y su terraza ofrece vistas panorámicas de la bahía; el mirador exterior es gratuito. Abre de martes a sábado de 10h a 20h, y domingos de 10h a 15h.
Fundació Pilar i Joan Miró
En el antiguo taller donde Miró trabajó hasta sus últimos días, la fundación expone parte de su obra. La entrada cuesta 10 €, pero es gratuita los sábados de 15h a 18h y el primer domingo de cada mes de 10h a 15h.
Museo de Arte Sacro
Ya mencionado junto a la catedral: la entrada está incluida con la de La Seu, con bocetos de la reforma de Gaudí y el sarcófago de Jaume II como piezas destacadas.
Sabores y mercados de Palma
Ninguna visita a Palma está completa sin probar lo que se come en sus mercados y en su pastelería más antigua.
Ca’n Joan de s’Aigo
Fundada en el siglo XVIII, esta chocolatería y pastelería está considerada por varias fuentes la mejor ensaimada de la isla. Los precios orientativos son 1,90 € para la ensaimada normal y 2,70 € para la de nata, aunque también hay versiones de crema, albaricoque o chocolate.
Mercat de l’Olivar
Entre la Plaza de España y la Plaza Mayor, este es el mercado cubierto más grande de Palma. Sus puestos de producto fresco conviven con opciones de tapas rápidas para quien busca comer algo sin sentarse en un restaurante.
Mercado Gastronómico San Juan
Ubicado en el Centro Cultural de s’Escorxador, el antiguo matadero de la ciudad, este mercado gastronómico reúne puestos de comida variada en un ambiente informal, buena opción para una cena distendida.
Un dato útil
- La ensaimada de Ca’n Joan de s’Aigo cuesta desde 1,90 €.
- El Mercat de l’Olivar y el Mercado Gastronómico San Juan son opciones más rápidas y económicas que un restaurante.
Paseo marítimo y alrededores
La visita se puede cerrar con el mar, o alargar con una excursión corta fuera del casco histórico.
Puerto de Palma y paseo marítimo
El Passeig Marítim, con su carril bici, ofrece vistas al mar y a la ciudad, y recibe cruceros del Mediterráneo a diario. En la zona del Portixol se puede tomar un llonguet de sobrasada y queso mientras cae la tarde, y por la noche esta franja concentra buena parte de la vida nocturna de Palma, incluida la discoteca Tito’s.
Iglesia de Cristal (La Porciuncula)
En la zona de El Arenal, ya fuera del centro histórico, se levanta este templo moderno construido en 1968, con 39 vidrieras que le dan su nombre popular. Un pequeño museo en su recinto conserva piezas de la orden franciscana. Es una excursión corta, pensada más para quien se aloja cerca de El Arenal que para un día centrado en el casco histórico.
Cuánto tiempo dedicar y cuándo ir
Planificar bien la visita evita correr entre monumentos o, al contrario, dejar fuera lo esencial.
- Un día completo basta para un recorrido general del centro histórico.
- Dos días permiten entrar con calma en museos y monumentos, sin prisas.
- Julio y agosto conviene evitarlos si se busca disfrutar sin masificación ni precios de alojamiento más altos.
- La ciudad está viva todo el año: otoño e invierno son buena opción para una escapada corta, con menos gente y luz distinta.
- Los desplazamientos dentro del centro histórico se hacen a pie; para el Castillo de Bellver hace falta bus público o bus turístico.
Quien pregunta qué ver en Palma de Mallorca suele descubrir, ya sobre el terreno, que un día apretado deja fuera los patios y el Call, mientras que dos días tranquilos permiten llegar hasta Bellver sin prisa. Si el viaje lo permite, vale la pena cambiar el mediodía de verano por una tarde de otoño: la misma catedral, con la mitad de gente delante.