Artà, en Mallorca: guía completa del pueblo del noreste de la isla
En breve 🌊
- Artà es un municipio de 8.629 habitantes en el noreste de Mallorca, en la comarca de Levante
- Su casco histórico se corona con el Santuario de Sant Salvador, sobre un antiguo recinto amurallado musulmán
- El yacimiento talayótico de Ses Païsses es una de las visitas más singulares de la isla
- Su término tiene unos 25 km de costa con calas vírgenes, a pesar de no ser un pueblo costero
- No hay línea directa de autobús desde Palma: hay que hacer transbordo en Manacor
A media mañana, cuando el sol ya calienta pero todavía no aprieta, Artà tiene ese punto exacto para subir sin sofoco hasta Sant Salvador y ver el pueblo entero a los pies. Es un pueblo de Mallorca que no vive del turismo de playa, y eso se nota en cómo respira: mercado los martes, calles con nombre y vecinos que las cruzan sin prisa.
Situado en el Levante mallorquín, Artà combina patrimonio talayótico, historia musulmana y cristiana, y un litoral escondido que muy pocos visitantes de Mallorca llegan a pisar. Si buscas algo distinto a la costa masificada, aquí tienes una guía completa: qué ver, cómo llegar, dónde alojarte y cuándo conviene ir según la época del año.
Este recorrido pasa por el casco antiguo, el yacimiento de Ses Païsses, las Cuevas de Artà y las calas del término municipal, sin dejar de lado la parte práctica: transporte, alojamiento y actividades que estructuran una escapada de uno o varios días.
Dónde está Artà y qué lo hace especial
Artà pertenece a la comarca de Levante, dentro de la provincia y comunidad autónoma de las Islas Baleares, en la isla de Mallorca. Administrativamente se encuadra en el partido judicial de Manacor, aunque su identidad como pueblo va mucho más allá de esa adscripción: es uno de los municipios que mejor ha conservado su fisonomía original frente al desarrollo turístico de otras zonas de la isla.
Según los datos del INE de 2025, el municipio cuenta con 8.629 habitantes repartidos en una superficie de 139,79 km², lo que da una densidad de 61,73 hab./km² —baja para los estándares de Mallorca— y una altitud de 154 metros sobre el nivel del mar. Al frente del ayuntamiento está Manuel Galán Massanet (PSOE), alcalde desde 2017.
Lo que sorprende a quien llega por primera vez es que, aunque el núcleo urbano se sitúa hacia el interior, el término municipal tiene unos 25 km de costa con calas prácticamente vírgenes: el pueblo mira hacia dentro, pero su territorio se extiende hasta el mar. Esta dualidad —pueblo de interior con litoral propio— es parte de lo que lo hace especial.
El municipio se organiza en varios núcleos de población, con Artà como cabecera indiscutible:
- Artà (núcleo principal): 6.036 habitantes
- Colonia de San Pedro: 433 habitantes
- Montferrutx: 99 habitantes
- Betlem: 34 habitantes
- Urbanización San Pedro: 27 habitantes
- S’Estanyol: 20 habitantes
Qué ver en el casco histórico de Artà
Casco antiguo y Plaza del Conquistador
Pasear por el casco antiguo de Artà es cruzar dos mundos en pocos metros: la parte baja, de trazado obrero y calles empedradas mallorquinas más humildes, y la parte alta, de aire aristocrático, con palacios que pertenecieron a los grandes terratenientes del municipio. Las puertas y ventanas pintadas de verde o de rojo marcan el ritmo visual de todo el recorrido. La Plaza del Conquistador, con árboles traídos de América, es un buen punto de partida, junto con la Plaza del Mercado y la avenida Antoni Blanes, donde se concentran los comercios locales.
Iglesia de la Transfiguración del Señor
De estilo gótico, la iglesia actual se construyó sobre un templo anterior que data de 1240. Las obras del edificio que hoy se visita comenzaron en 1563, pero no se dieron por terminadas hasta finales del siglo XIX, un proceso constructivo que se prolongó durante generaciones. Detrás del templo arranca una escalinata de piedra a la sombra de cipreses que sube hasta el Santuario de Sant Salvador, uno de los ascensos más fotografiados del pueblo.
Santuario de Sant Salvador
En lo alto de la colina que domina Artà se levanta un recinto amurallado de origen musulmán: la antigua Almudaina de Artà, una fortaleza que ocupaba este mismo emplazamiento. La muralla de piedra rodea un espacio de 4.000 m² y, tras la Reconquista, la mezquita original se transformó en templo cristiano. Con el tiempo llegó a usarse como hospital de apestados, y más tarde fueron los propios vecinos quienes lo reconstruyeron. Desde arriba, las vistas panorámicas abarcan todo el entorno de Artà y buena parte de la comarca de Levante.
Museo Regional de Artá y Casa-museo de Can Cardaix
Antiguas residencias de los grandes terratenientes locales, hoy reconvertidas en museos privados que exponen la historia y el patrimonio del municipio: una parada breve pero útil para entender cómo vivía la Artà acomodada de otros siglos.
Ses Païsses, el poblado talayótico
A las afueras del pueblo, apenas unos minutos a pie del casco urbano, se encuentra Ses Païsses, uno de los yacimientos talayóticos mejor conservados de todas las Baleares. El poblado ocupa una superficie de 13.500 m² y está rodeado por una muralla circular de piedra que todavía se aprecia con claridad entre la vegetación.
Hace unos 3.000 años, durante el periodo talayótico, este espacio protegía cerca de 60 viviendas y una comunidad de unas 300 personas. El yacimiento fue excavado en los años 60 por el arqueólogo italiano Giovanni Lilliu, cuyo trabajo permitió documentar buena parte de lo que hoy se puede visitar.
En breve
- Ses Païsses es testimonio de una ocupación humana de la comarca que se remonta al periodo pretalayótico, mucho antes de la fundación del actual núcleo de Artà
Recorrer el yacimiento es una forma de entender que Artà no nació con la villa medieval, sino con comunidades que ya organizaban su vida en este mismo territorio milenios atrás.
Las Cuevas de Artà
A pesar del nombre, las Cuevas de Artà no están en el casco urbano, sino en la bahía de Canyamel, algo apartadas del pueblo. La visita se organiza en un recorrido guiado de unos 40 minutos, que atraviesa salas con nombres tan evocadores como el Purgatorio, la sala del Teatro, la sala de Banderas y la Gloria.
La tradición local cuenta que unos 2.000 árabes se escondieron en su interior durante la Reconquista catalana, una leyenda que forma parte del relato popular de las cuevas más que de la documentación histórica. Lo que sí está datado es su cartografía: la primera se realizó en 1862, dos años después de que se construyera la escalera escénica de la entrada, levantada expresamente para una visita de la reina Isabel II.
Las Cuevas de Artà están abiertas al público de forma ininterrumpida desde 1912, lo que las convierte en pioneras frente a las más conocidas Cuevas del Drach, abiertas después. Para quien visita el pueblo, son una excursión complementaria casi obligada.
Playas y calas del término de Artà
Cala Torta y Cala Mesquida
Son las de acceso más fácil de todo el litoral de Artà: playas vírgenes de arena, sin apenas infraestructura, que sirven de primera toma de contacto con las calas del municipio.
Cala Mitjana y Cala Na Clara
En el tramo noreste del término, estas dos calas apenas reciben visitantes. Su entorno natural se mantiene prácticamente intacto, alejado de las rutas más transitadas de la isla.
Ca Los Camps y S’Arenalet d’Aubarca
Solo accesibles a pie, permanecen casi siempre semidesiertas incluso en pleno mes de agosto, cuando el resto de la costa mallorquina está al límite de su capacidad.
Litoral en general
En conjunto, el municipio suma unos 25 km de costa. El modelo urbanístico que ha seguido Artà, mucho más contenido que el de otras zonas turísticas de Mallorca, es la razón por la que estas playas se han mantenido en estado prácticamente natural.
Naturaleza: el Parque Natural de la Península de Llevant
El término de Artà es la puerta de entrada al Parque Natural de la Península de Llevant, un espacio protegido de 1.671 hectáreas que ocupa buena parte del noreste de la isla. Sus cimas principales son el Puig Morei (564 m), el Puig des Porrassar (491 m) y el Puig de sa Tudossa (441 m).
Una de las rutas de senderismo más recomendadas es la que sube al Puig de Sa Tudossa: 13 km que regalan una de las mejores panorámicas de todo el litoral nordeste de Mallorca. Otra opción, más costera, conecta Cala Mitjana con s’Arenalet des Verger, con vistas al Mediterráneo que, en días claros, alcanzan a distinguir Menorca en el horizonte. 🥾
El parque funciona además como refugio de especies protegidas, entre ellas el águila calzada. En su interior se encuentra la Ermita de Betlem, fundada en 1818 sobre una antigua alquería musulmana, que sirve de punto de partida a varias rutas señalizadas. Quien prefiera un plan más tranquilo puede optar por los merenderos con barbacoas repartidos por el parque.
Qué hacer en Artà: mercado, golf y ciclismo
- Mercado semanal de Artà, cada martes, en la calle peatonal Ciutat, con productos locales de temporada
- Mercado medieval de Capdepera, cada mes de mayo, con teatro, gastronomía, artesanía, música y danza
- Cuatro campos de golf a unos 15 minutos en coche: Pula Golf, Club de Golf Son Servera, Capdepera Golf y Canyamel Golf
- Rutas en bicicleta hacia Alcúdia y Pollença, mejor época en primavera y otoño
- Vía Verde: 29 km sobre el trazado del antiguo ferrocarril Manacor–Artà, activo entre 1921 y 1977 y hoy carril bici mayormente llano
- GR 222: variante que conecta Artà con el Sendero Europeo hasta el Santuario de Lluc
Cómo llegar a Artà
En coche
Desde Palma, el trayecto por la Ma-15 dura aproximadamente 1h 20 min. El aparcamiento en el centro del pueblo es complicado, así que lo más práctico es dejar el coche en las afueras y entrar caminando al casco histórico.
En autobús
No existe línea directa entre Palma y Artà. Hay que coger tren o autobús TIB desde la Plaza de España hasta Manacor y allí hacer transbordo al autobús nº 411. El billete se puede pagar a bordo o comprarse por adelantado en la web de TIB. Solo dos líneas cubren la zona, así que el transporte público resulta poco útil fuera de los desplazamientos locales.
A pie / senderismo
Artà es punto de partida tanto del GR 222 como de la Vía Verde de 29 km sobre el antiguo trazado ferroviario. Toda la zona, dentro del Parque Natural de Llevant, cuenta con senderos bien señalizados para quien prefiere moverse sin coche.
Dónde alojarse en Artà
- Origins Hotel — hotel solo para adultos cerca del centro, con terraza de desayuno con vistas al pueblo
- Petit Artà — casa de estilo mallorquín cerca del casco histórico, con jardín, piscina privada y barbacoa
- Oferta amplia en plataformas de reserva, con 252 alojamientos disponibles en la zona
- Nema Boutique Hotel & Spa (4 estrellas), entre las opciones más citadas
- Carrossa Hotel & Spa, Hotel & Restaurant Jardí d’Artà y Hotel Forn Nou, otras alternativas dentro del pueblo
- Hotel Can Moragues, una casa solariega del siglo XVIII reconvertida en alojamiento
Los precios y la disponibilidad varían constantemente según temporada, así que conviene consultarlos directamente antes de reservar.
Historia de Artà, del yacimiento talayótico a hoy
La ocupación humana de este territorio se remonta al periodo pretalayótico, con testimonios como el poblado de Ses Païsses y el talaiot de sa Canova. Tras la dominación romana llegó la musulmana: la península de Artà, entonces llamada Yartan, era uno de los 13 distritos en que se dividía Mallorca, y su extensión incluía los actuales términos de Capdepera y Son Servera.
La fundación de la villa cristiana se vincula a los monjes que fundaron el priorato de Santa María de Bellpuig durante la Reconquista. Hasta el siglo XV, el núcleo urbano se llamaba Almudaina, mientras que el nombre de Artà designaba todo el distrito, una distinción que hoy se ha diluido por completo.
Entre los siglos XVI y XVIII, el municipio vivió un periodo de crecimiento agrícola y textil, truncado en 1820 por una epidemia de peste bubónica que dejó más de 1.200 víctimas. El siglo XIX trajo la segregación de Capdepera y Son Servera como municipios propios, una estructura agraria de tipo latifundista y el auge de la manufactura del palmito, sostenida sobre todo por mano de obra femenina. En 1880, una parcelación dio origen a la Colonia de San Pedro, y entre 1921 y 1977 funcionó la línea de ferrocarril Artà-Manacor. Desde los años 60, la economía del municipio se ha ido diversificando gracias al turismo.
Existe también una tradición distinta a la que recoge la historiografía oficial: algunas fuentes turísticas hablan de una fundación legendaria por los Arethos, supervivientes de Troya, y de una segunda fundación en 1302 por el rey Jaime II de Mallorca. Se trata de una leyenda popular, no de un hecho documentado, y conviene tomarla como tal frente a los datos históricos contrastados.
Artà se deja ver mejor con tiempo por delante, sin prisa por tacharlo de una lista. Si tu visita a Mallorca ya pasa por Capdepera o Canyamel, vale la pena desviarse una tarde hacia el interior: quien se queda en la costa se pierde el pueblo que mejor explica cómo era la isla antes del turismo.