Qué ver en Mallorca: la guía completa

Qué ver en Mallorca: la guía completa

En breve 🌊

  • La Catedral de Palma (La Seu), con su rosetón gigante, abre el recorrido monumental de la isla.
  • Valldemossa, Sóller, Fornalutx, Pollença y Alcúdia concentran los pueblos con más encanto.
  • Caló des Moro, Sa Calobra y Cala Mondragó están entre las calas vírgenes más buscadas.
  • La Sierra de Tramuntana y las Cuevas del Drach son las dos excursiones de naturaleza imprescindibles.
  • Con 3.500 km² de isla, 3-4 días bastan para lo esencial, pero una semana deja tiempo para todo.

Mallorca no se agota en una lista de sitios: cambia según los días de que dispongas y la época en que llegues. Entre los imprescindibles que ver en Mallorca están la Catedral de Palma (La Seu), los pueblos de Valldemossa, Sóller y Pollença, las calas de Caló des Moro y Sa Calobra, la Sierra de Tramuntana y las Cuevas del Drach en Porto Cristo.

Esta guía organiza los lugares que ver en Mallorca por tipo: Palma monumental para empezar, pueblos con encanto para perderse un rato, calas vírgenes para el agua transparente y naturaleza para quien busca algo más que playa. Así cada quien arma su propio itinerario, en vez de perseguir una lista plana de sitios.

Palma de Mallorca: catedral y casco histórico

Palma concentra el patrimonio monumental de la isla y es, casi siempre, el punto de partida lógico del recorrido: quien llega en avión o en ferry desembarca aquí, y desde aquí sale también hacia la Sierra de Tramuntana o hacia el norte, sea Pollença o Alcúdia.

El casco antiguo se camina bien en medio día, con tiempo de sobra para sentarse. La ciudad tiene además restaurantes recomendados junto a su marina, donde comer bien el primer día tras el viaje, con el mar como telón de fondo mientras los barcos entran y salen.

Catedral de Palma (La Seu)

Es el monumento más fotografiado de la isla, y con razón: se trata del mejor ejemplo del gótico levantino que puede verse en Mallorca. La obra se inició a principios del siglo XIII por encargo del rey Jaime I, tras sobrevivir a un naufragio frente a la costa, y el resultado es una catedral que domina el perfil de Palma desde el mar.

Dentro guarda el rosetón más grande del mundo, y una intervención de Antoni Gaudí que reordenó parte del interior a principios del siglo XX. Dos veces al año ocurre algo que merece la pena planificar: el 2 de febrero y el 11 de noviembre, la luz atraviesa el rosetón principal y proyecta un segundo rosetón reflejado sobre la pared opuesta, el llamado «Espectáculo de los Ocho».

El templo conserva también un órgano de 1477, con cuatro teclados de 56 notas y un pedalero de 36, y el Museo Capitular, con esculturas, pintura y orfebrería religiosa. Rusiñol la describió por su sencillez y su belleza, y quien la visita entiende enseguida por qué: no hay exceso, solo piedra bien trabajada y luz.

Castillo de Bellver

Desde una colina que domina Palma, el Castillo de Bellver ofrece las mejores vistas panorámicas de la ciudad y de la bahía. Es uno de los pocos castillos circulares de Europa, construido en estilo gótico, y hoy alberga un museo dedicado a la historia de la ciudad. Subir hasta aquí al final de la mañana, con la luz ya alta sobre el puerto, es una manera sencilla de cerrar la visita a Palma antes de seguir camino.

Los pueblos con más encanto de Mallorca

Cada pueblo de Mallorca tiene un motivo distinto para visitarlo: uno por su historia, otro por su gastronomía, otro porque de ahí salen las mejores rutas de senderismo. Por eso conviene mirarlos uno a uno, en vez de recomendar «los pueblos» en bloque como si fueran intercambiables.

Valldemossa

A solo 20 minutos en coche de Palma, Valldemossa recibe con calles empedradas y casas de piedra con contraventanas de colores. Su corazón es La Real Cartuja, donde Chopin y George Sand pasaron un invierno; se visita de lunes a sábado de 10 a 17h (sábado hasta las 16h), con entrada de 12€ (14,5€ con torre incluida). El Museo de Chopin, instalado en su antigua celda, abre todos los días de 10 a 17h, con entrada de 5€ para adultos y 3€ para niños.

El domingo trae mercado, y la parada dulce obligada son las cocas de patata de Ca’n Molinas. El aparcamiento escasea en verano: conviene llegar sobre las 8h en temporada alta. El parking ronda los 2€ por 2 horas, aunque esa tarifa corresponde a temporada baja (octubre-marzo), así que conviene confirmarla antes de ir.

Sóller

Sóller se llega envuelto en naranjales y olivos, y la forma más bonita de entrar es en el tren de madera centenario que sale de Palma y cruza la Sierra de Tramuntana, por unos 28€ por persona según una fuente reciente. Un tranvía eléctrico conecta después el centro con el Puerto de Sóller.

La vida del pueblo pasa por la Plaza de la Constitución, con la iglesia de Sant Bartomeu presidiéndola, y es también el punto de partida habitual de rutas de senderismo por la Tramuntana. Para comer, la cafetería Sa Granja, junto a la plaza de la iglesia, es una parada recomendada.

Fornalutx

En el valle de Sóller, Fornalutx está considerado uno de los pueblos más bonitos de España, y basta caminar por el Carrer de l’Església o el Carrer de Sant Sebastià para entender por qué. La Plaza de España y el Carrer del Metge Mayol completan un recorrido corto pero denso, con el ayuntamiento —torre de defensa incluida— y una iglesia gótico-barroca como remate.

Hay varios parkings para dejar el coche. El pueblo se vive tranquilo al mediodía, pero los autobuses de turistas suelen llegar a partir de las 15:30, así que la mañana es el momento con menos gente.

Pollença

El casco histórico de Pollença se recorre entre pastelerías y cafés, por callejuelas empinadas que invitan a parar cada pocos metros. Es buen lugar para probar la ensaimada tradicional, y Ca’n Xim es una de las direcciones más populares para hacerlo.

La Plaza Mayor, con su iglesia del siglo XVII, acoge mercado artesanal los domingos. Cerca está El Calvari, la escalinata de 365 peldaños con vistas panorámicas sobre el pueblo, y algo más allá, el Puerto de Pollença junto al Puente Romano.

Alcúdia

Antigua capital de la isla, Alcúdia conserva un casco histórico amurallado que se recorre por calles empedradas, con la iglesia de Sant Jaume y la Plaza de la Constitución como puntos centrales. La muralla que rodea el pueblo sigue en pie y merece una vuelta completa.

Cerca del puerto está la playa de Muro, dentro del Parque Natural de S’Albufera. Para comer, Figueret y La Ponderosa son dos direcciones recomendadas, y el mercado callejero de los martes y domingos añade un motivo más para planificar la visita en esos días.

Las mejores calas y playas de Mallorca

La costa mallorquina se explica mejor por el tipo de experiencia que ofrece —acantilados, aguas vírgenes, planes en familia— que como una lista genérica de «playas bonitas». Cada cala tiene su propio acceso, su propio carácter y su propio momento ideal.

Sa Calobra y Torrent de Pareis

Se llega por una carretera de curvas muy cerradas, diseñada por el ingeniero Antonio Parietti Coll, o en barco desde Port de Sóller para quien prefiera evitar el volante. El parking es de pago, unos 2€ en temporada baja.

Desde el pueblo sale un sendero con túneles y ventanas naturales excavados en la roca hasta la cala, encajada entre paredes altas que forman una especie de embudo hacia el mar. Existe también una ruta alternativa a pie desde el pueblo de Escorca, para quien quiera llegar sin coche.

Caló des Moro y Cala s’Almunia

Caló des Moro es una cala pequeña, apenas 40 metros de arena blanca fina entre acantilados, a la que se llega tras un paseo a pie de unos 30 minutos. Su carácter virgen es justo lo que la ha hecho famosa.

A 10 minutos andando está Cala s’Almunia, de rocas y arena, con aguas claras muy buenas para el snorkel gracias a la abundancia de peces. Algunas excursiones en barco combinan ambas calas con Ses Covetes en una sola salida.

Cala Mondragó

Dentro del Parque Natural de Mondragó, dos playas se unen por un sendero entre vegetación. En verano hay hamacas, sombrillas, restaurantes y alquiler de motos de agua, y el fondo es apto para explorar con máscara y tubo.

Playa de Formentor

Rodeada de pinar y montañas, Formentor tiene aguas tranquilas y transparentes, tan buenas para relajarse como para salir en kayak. Las vistas al Cabo de Formentor acompañan todo el paseo por la arena.

Sobre el mar, a 200 metros de altura en el punto más septentrional de la isla, se alza el Faro de Formentor, inaugurado en 1863: subir hasta allí al atardecer, con la luz ya baja sobre el cabo, es de los mejores cierres de jornada que ofrece la isla.

Naturaleza y excursiones imprescindibles

Fuera de pueblos y playas, tres experiencias concentran casi toda la oferta de naturaleza de Mallorca, y cada una pide un día distinto según lo que se busque.

Sierra de Tramuntana

La Sierra de Tramuntana se extiende más de 90 km, con picos de más de 1.000 metros que se cubren de nieve en los meses más fríos. Para quien camina, hay opciones para todos los niveles: el ascenso al Puig de Teix, la Ruta de Piedra —ocho etapas, 280 km en total— o el Camino de Esporles.

Quien prefiere el coche puede seguir una ruta clásica desde Andratx, con paradas en el Mirador de Sant Telm, la Torre del Verger, Banyalbufar, el Torrent de Pareis y el Faro de Formentor. Los embalses de Gorg Blau y Cúber son otro buen punto de partida para rutas más cortas.

Cuevas del Drach

En Porto Cristo, dentro del municipio de Manacor, las Cuevas del Drach son una de las mayores galerías subterráneas del mundo. El paseo incluye un tramo en barca sobre un lago interior, y en ciertas fechas hay conciertos de música bajo las estalactitas.

Por la demanda que tienen, conviene reservar la entrada por internet con antelación, sobre todo en temporada alta.

Isla de Dragonera

En el extremo occidental de Mallorca, la Isla de Dragonera es un parque natural insular al que se llega en barco desde Sant Elm, cerca de Port d’Andratx. Su silueta recuerda a un dragón dormido sobre el mar, de ahí el nombre.

Alberga flora y fauna diversas, con aves marinas y lagartijas endémicas, y varios senderos permiten recorrerla a pie de punta a punta en una excursión de medio día.

Cuándo ir y cuántos días dedicarle

La planificación práctica condiciona qué de todo lo anterior es realmente viable ver. Antes de reservar, conviene mirar el calendario:

  • Mayo, junio, septiembre y octubre son los mejores meses para evitar aglomeraciones con buen tiempo de playa.
  • 3-4 días bastan para lo esencial; una semana completa permite ir sin prisas.
  • La isla se recorre de punta a punta en unas 2 horas en coche, con 3.500 km² de extensión.
  • Alquilar coche o moto facilita mucho moverse entre pueblos, calas y sierra en un mismo día.

Un consejo

Si solo hay 3-4 días, conviene elegir una zona por día —Palma, Tramuntana, el norte con Pollença y Alcúdia, o el sureste con Mondragó y las Cuevas del Drach— en lugar de intentar cruzar la isla cada mañana.

Mallorca cambia de cara según cuándo se la mire: una mañana de mayo en Valldemossa no tiene nada que ver con la misma calle en pleno agosto. Si el calendario lo permite, mejor moverse fuera de las horas centrales del día y dejar la costa más conocida para el amanecer o el atardecer, cuando la isla todavía respira despacio.

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